


Ayer estuve en El Teatro Real disfrutando de la ópera de Wagner El Holandés Errante. Fue un espectáculo maravilloso. Una ópera dramática en tres actos sin descanso, y os aseguro que las más de dos horas se pasan volando (nos pasaron un mensaje que nos avisaba de las dos horas y veinte de representación sin pausa. Puedes salir, pero no puedes volver a entrar...) La escenografía estupenda y la historia, dramática e intensa. La música y las voces, de lujo (los momentos del coro me encantaron)
Después, un Martini blanco con unas croquetas de jamón y una tosta de queso de cabra con cebolla confitada en La Taberna Del Alabardero, al ladito, la guinda perfecta.
Os pongo el
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