domingo, 24 de junio de 2012

Doña Luz


Juan Valera nos deleita con esta novelita cuajada de problemas de honor: doña Luz, la hija de un marqués con una madre que es un misterio, entregada a un administrador enriquecido con las sisas a su administrado; un sacerdote enamorado; un político interesado, embaucador y mentiroso…un placer su lectura, como lo son siempre para mí las novelas del naturalismo.


   “Doña Luz era en todo la pulcritud personificada”; “...doña Luz era un sol que estaba en el cenit. Gallarda y esbelta tenía toda la amplitud, robustez y majestad que son compatibles con la elegancia de formas de una doncella llena de distinción aristocrática. La salud brillaba en sus frescas y sonrojadas mejillas; la calma, en su cándida y tersa frente, coronada de rubios rizos; la serenidad del espíritu en sus ojos azules, donde cierto fulgor apacible de caridad y sentimientos piadosos suavizaba el ingénito orgullo”.

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